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"Donde hay música no puede haber cosa mala"
Vivencias del hermanamiento musical Sauces-Unión Musical Torrevejense (13 marzo 2005. Parque de Artillería de Cartagena)
Tengo que confesar que desde el primer momento en que viene a visitarme a RNE el buen amigo, Fabián Martínez Juárez para darme a conocer la idea del concierto y de la presentación del mismo, pude comprobar la importancia del mismo.
Este acontecimiento que nace como fruto de un pacto de "caballeros" entre los presidentes de las agrupaciones musicales "Sauces" y de la Unión Musical Torrevejense , de la Agrupación de San Juan Marrajo y del propio director de ambas bandas, ha sido uno de los más comentados en los círculos musicales de la ciudad. Y es que no es fácil reunir en el mismo escenario a más de un centenar de músicos.
En el soleado mediodía, en el marco espléndido del Patio de Armas del Parque de Artillería, con lleno a rebosar, se daban cita los jóvenes músicos cartageneros y alicantinos. Se habían cuidado todos los detalles, en el ambiente se palpaba la buena disposición del público para pasar una mañana inolvidable. Y es que en Cartagena, cuando llega la Semana Santa, las músicas, las marchas de procesión suenan "a gloria". Si a ello hay que añadir que el programa se completaba con preludios de zarzuela y pasodoble (en una ciudad donde según el trabajo "Cartagena musa del pasodoble", del músico Francisco Gómez se han compuesto más de un centenar), el éxito estaba garantizado.
Y como en una tarde taurina llegaba el momento de la verdad. La Unión Musical Torrevejense, bajo la batuta del maestro Jaime Belda Cantavella iniciaba los primeros compases del pasodoble Brisas del Segura, para después seguir con El Bateo de Chueca. Tras Torrevieja, subían los miembros de Sauces para interpretar Churumbelerías, uno de los pasodobles más emblemáticos del maestro Emilio Cebrián y esa joya de Chapí, el preludio de La Revoltosa Tras los conciertos por separado llegaba el momento del hermanamiento. Cartagena y Torrevieja, unidas por la música. Ambas bandas cerraban la primera parte del programa. De nuevo la zarzuela y el pasodoble inundaban de buen sonido el Patio de Armas (hasta el trinar de los pajarillos aportaban nuevas notas a la música del alicantino Chapí y de Giménez).
Y citando el sonido hay que destacar una vez más la buena disposición de Andrés Moreno Saura, compañero de RNE en Murcia, que acompañado de Juan Pedro Navarro, de Ibersonic, hicieron posible que tanto la amplificación, como la grabación del concierto resultaran de gran calidad. Andrés, responde siempre a la llamada de cualquier iniciaba cultural que se promueve desde su ciudad natal. Algún día, la Región de Murcia, deberá reconocer la labor que durante tantos años, "el maestro" del sonido ha hecho por la música y los músicos de la geografía nacional e internacional En el descanso, era la hora de los reconocimientos, del hermanamiento, de sellar y confirmar el pacto entre caballeros, del intercambio de galardones (precioso el barco de sal). Junto al escenario, Fabián Martínez Juárez, Hermano de Honor de la Agrupación de San Juan Evangelista-Marrajos- (artífice de este concierto); la representación de Sauces con Juan Manuel Moreno Pelegrín y Antonio Castillo; José Miguel Toro por la Unión Musical Torrevejense y el director de las bandas Jaime Belda Cantavella. Junto a ellos Diego Gómez, Director de RNE en Cartagena y presentador del acto.
La segunda parte del concierto interpretado al completo por las dos bandas estaba dedicado a las marchas de procesión. Las populares Marchas Cartageneras, arregladas por el maestro Lillo, daban paso a la emotividad de las obras Mecktub, La Lanzada, Mater Mea, In Memoriam y San Juan. Era como tocar la fibra sensible de los asistentes. La predisposición era total. Había que ver los gestos, los rostros, la emoción contenida. Tras la música de los maestros San Miguel, Torres, Dorado, Coll y Victoria, era el momento de los "bises".
Sauces y la Unión Musical Torrevejense, las dos bandas, pictóricas, llenaban el espacio con el Coro de Peregrinos, de Wagner. Puedo asegurarles, que muchas lágrimas se dejaron ver en los rostros de los cartageneros.
Y como colofón Suspiros de España. Con las primera notas, me llegaba la imagen de mi "amigo del alma", Ramón García, decano de los fotógrafos, que a sus 90 años, nos recuerda día a día la obra compuesta en la calle Mayor, de Cartagena, por el maestro Álvarez Alonso.
Sinceramente, para mí ha sido uno de los momentos profesionales más emotivos. Y es que como decía Sancho al hidalgo caballero "Donde hay música no pude haber cosa mala".
Amigos de Sauces y de la Unión Musical Torrevejense, ahora que estamos celebrando la festividad de Santa Cecilia, hay que pedir a la patrona que esta experiencia se repita. No estaría mal hacerla alternativa. Torrevieja, Cartagena., deben seguir hermanadas a través de la música. La convivencia posterior, el recuerdo de esa imagen entre profesores, músicos, compañeros de las dos bandas, familiares y amigos hay que mantenerla.
Diego Gómez Sánchez
Director de RNE Cartagena
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